Elecciones en Perú: Fujimori lidera y se encamina a un balotaje en un escenario político reconfigurado

Perú celebró este domingo elecciones generales para definir la Presidencia de la República, dos vicepresidencias y, tras el retorno a la bicameralidad, la composición de un nuevo Congreso para el período 2026-2031. Con el 54,32% de las actas contabilizadas, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) se ubica en primer lugar con el 16,96% de los votos, seguida por Rafael López Aliaga (Renovación Popular) con el 14,53% y Jorge Nieto Montesinos (Partido del Buen Gobierno) con el 12,82%. Ningún candidato alcanzó el umbral del 50% necesario para consagrarse en primera vuelta, por lo que el país se encamina a un balotaje previsto para el 7 de junio. Mientras Fujimori ya se aseguraría su lugar en la segunda instancia, la definición de su rival permanece abierta en un escenario de alta competencia entre las fuerzas que disputan el segundo puesto.
La jornada electoral se desarrolló en un contexto de fuerte fragmentación política, con múltiples candidaturas competitivas y niveles de apoyo relativamente bajos para los principales contendientes. A esto se sumaron inconvenientes logísticos vinculados a la entrega de material electoral en distintos centros de votación, lo que llevó a las autoridades a extender el horario de votación en Lima Metropolitana para garantizar el ejercicio del sufragio. Si bien estos incidentes generaron cuestionamientos por parte de algunos candidatos, no se prevé que alteren sustancialmente la tendencia general de los resultados, especialmente en la elección presidencial.
En paralelo, los resultados preliminares del Poder Legislativo delinean un Congreso 2026-2031 menos fragmentado que el actual. A diferencia de la legislatura saliente —caracterizada por la presencia de más de una decena de fuerzas políticas—, el nuevo esquema se concentraría en cinco espacios con representación efectiva en ambas cámaras. Fuerza Popular emerge como la principal fuerza legislativa, con una proyección de 43 diputados y 22 senadores, aunque sin alcanzar mayoría propia. Le siguen Renovación Popular, el Partido Cívico Obras, Ahora Nación y el Partido del Buen Gobierno, configurando un escenario en el que la construcción de acuerdos será una condición indispensable para la gobernabilidad.
De cara al balotaje, el escenario permanece abierto no solo por la definición del segundo candidato, sino también por la necesidad de construir coaliciones más amplias en un contexto de bajo nivel de adhesión electoral. La fragmentación del voto en primera vuelta anticipa una segunda instancia en la que las alianzas y los apoyos cruzados serán determinantes. En este marco, el próximo gobierno enfrentará un doble desafío: consolidar una base de apoyo político suficiente en el Congreso y garantizar condiciones de gobernabilidad en un sistema institucional que, aunque menos fragmentado, seguirá requiriendo amplios consensos para su funcionamiento.