Por María Baron y Sanjay Pradhan.

Sanjay Pradhan es director ejecutivo de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por sus siglas en inglés). María Barón es la directora ejecutiva de Directorio Legislativo y copresidenta del Comité Directivo de la sociedad civil de OGP, junto con la República de Corea.

En enero de 2020, la República de Corea fue una de las primeras democracias en registrar una cantidad alarmante de infecciones por COVID-19. Gracias a un programa de pruebas rápidas y sin costo, distribución de cubrebocas, rastreo de contactos y una difusión proactiva de los riesgos que empoderó a la ciudadanía a tomar medidas, la curva se aplanó sin la necesidad de un confinamiento significativo. Aunque más adelante se registraron algunos brotes, el país estima poder vacunar a cerca del 70 % de su población para antes de septiembre y lograr la inmunidad de rebaño para noviembre.

Sin embargo, en otros sitios hemos visto a gobiernos de todas las formas y tamaños que no han publicado información transparente y verdadera, lo que ha costado vidas. Algunos estímulos diseñados para reavivar economías y ofrecer servicios de salud, incluyendo las vacunas, así como los recursos dirigidos a ayudar a los más vulnerables han terminado en las manos de personas con conexiones políticas. En consecuencia, el equipo de protección personal que requieren los trabajadores de primera línea ha sido deficiente o inexistente y la distribución de la vacuna ha sido capturada por las elites. Además, las pequeñas empresas que están luchando por mantener sus puertas abiertas no han recibido asistencia financiera. Y la lista sigue.

Estas dos experiencias radicalmente diferentes llevaron a la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP por sus siglas en inglés) a lanzar la campaña Respuesta abierta + Recuperación abiertaLa campaña ha demostrado que los valores fundamentales del gobierno abierto: transparencia, participación, inclusión, capacidad de respuesta y rendición de cuentas son esenciales para reconstruir los sistemas de salud, volver a las escuelas, vacunar a todas las personas y recuperar la actividad económica.

Estos valores cobran aún más importancia cuando decidimos reconstruir sociedades de forma que atiendan los retos e injusticias que la pandemia ha descubierto como la corrupción, el cambio climático, el racismo e inequidad, la recesión económica y la caída democrática.

En ese sentido, y con la esperanza que ofrecen el desarrollo y distribución de las vacunas, estamos agregando una nueva “R” a nuestra campaña: Renovación abierta. Esta “R” implica más que un reincio. Significa verdaderamente abordar las deficiencias de nuestras sociedades que desde hace mucho tiempo han impedido el crecimiento de muchos.

En 2021, los miembros de OGP cocrearán un número récord de planes de acción: 100. Esto representa una oportunidad para demostrar que el gobierno abierto es fundamental en cómo respondemos, recuperamos y eventualmente renovamos nuestras sociedades. A través de la renovación abierta, pedimos a todos nuestros miembros impulsar reformas ambiciosas en cuatro áreas para una mejor democracia – tras la pandemia – al servicio de la ciudadanía.

Primero, las medidas de transparencia y los aportes y supervisión ciudadana a los estímulos, vacunas y paquetes de protección social deben ser la nueva norma a nivel global. En ese sentido, surge la necesidad de impulsar la contratación abierta, presupuestos abiertos y transparencia en los beneficiarios reales, los cuales ayudan a detener la corrupción y asegurar que los recursos no sean capturados sino que sean recibidos por quienes más los necesitan.

Un ejemplo es el caso de Nigeria en donde, en agosto pasado, el presidente Muhammadu Buhari decretó la creación de un nuevo registro de beneficiarios reales. El registro se creó como resultado de dos planes de acción de OGP. Los activistas la llamaron la “ley más significativa creada en décadas”.

Segundo, podemos atender las desigualdades sistémicas, incluyendo las relacionadas con temas de raza y etnia, género, orientación sexual, estatus económico, religión, discapacidades, edad y más. Podemos lograrlo a través de políticas diseñadas para asegurar la inclusión de los grupos marginados históricamente, ampliar los datos abiertos para exponer las brechas salariales de género y otros sesgos y asegurar la transparencia y rendición de cuentas para erradicar los prejuicios y mejorar el acceso a la justicia.

Por ejemplo, Afganistán tomó medidas importantes, comprometiéndose a colectar datos de género, incrementar el acceso a los servicios judiciales y asegurando la incorporación de la perspectiva de las mujeres en las políticas que las afectan. El presidente Ashraf Ghani creó el Consejo de las Mujeres para supervisar la implementación de estas reformas.

Tercero, las democracias deben emerger de la pandemia más resilientes y mejor preparadas para servir a la ciudadanía. Deben estar más dispuestas a luchar contra el autoritarismo. Según Freedom House, la democracia a nivel global ha decaído por 15º año consecutivo.

Hay muchas medidas que podemos tomar y un muy buen punto de partida es crear compromisos para luchar contra la desinformación digital, el dinero de origen ilícito y la cleptocracia y la impunidad asociada a la tecnología, además de fortalecer los medios. Por ejemplo, México está trabajando con la sociedad civil en promover la privacidad digital. Por su parte, Canadá, Francia, los Países Bajos, Nueva Zelanda y el Reino Unido están trabajando en el diseño responsable de la inteligencia artificial y la transparencia de los algoritmos.

Además, la pandemia ha permitido una mayor erosión del espacio cívico y las libertades básicas. Debemos seguir denunciando estas restricciones y fortalecer la protección del espacio cívico. Todas las restricciones asociadas al COVID-19 deberán tener un límite en el tiempo, ser proporcionales y tener supervisión democrática.

Finalmente, una democracia más centrada en la ciudadanía puede ayudar a renovar la confianza en el gobierno que ha sido tan deteriorada por la pandemia. En ese sentido, serán fundamentales los presupuestos participativos, auditorías sociales, asambleas ciudadanas y consultas. Un ejemplo de ello es el caso de Sao Paulo en Brasil. Cuando no fue posible organizar consultas presenciales por la pandemia, los funcionarios y la sociedad civil de Sao Paulo adoptaron un compromiso de OGP sobre participación digital, tomando como ejemplo el caso de Madrid. Hoy, más gente que nunca ha participado en el diseño de presupuestos participativos y audiencias públicas con espacios virtuales.

Guiando con el ejemplo, los copresidentes de OGP lanzaron un llamado a todos los miembros de OGP, invitándolos a utilizar sus planes de acción para impulsar reformas sobre espacio cívico, anticorrupción y gobernanza digital. En estas áreas tenemos experiencia y conocimiento que compartiremos con todos los miembros de OGP como parte de la Renovación abierta.

En 2021, OGP cumple 10 años. Con más de 4 500 compromisos establecidos hasta la fecha, tenemos mucho que celebrar. Este año de aniversario lanzamos Renovación abierta para el camino hacia adelante, partiendo de las lecciones aprendidas y los logros del pasado. Así, esperamos renovar el espíritu, optimismo y energía de cuando se creó OGP y aprovecharla para crear nuevos compromisos que respondan a los retos que enfrentamos hoy en día y renovar la democracia para el servicio de la ciudadanía.

☑️ Accedé a la nota original de OGP aquí 👉bit.ly/3mxgCPG
☑️ Para conocer más sobre la campaña #RenovaciónAbierta 👉bit.ly/renovación-abierta