El Balance Legislativo es una medición cuantitativa del trabajo del Congreso de la Nación Argentina; este índice, junto con el siguiente análisis cualitativo, sirve para evaluar la calidad del trabajo de nuestro Congreso y sus debates.

 

El 1º de marzo el presidente Mauricio Macri abrió el período de sesiones ordinarias planteando una agenda «con desafíos concretos, pero sin desconocer la importancia de otros temas significativos». La coyuntura económica de los meses siguientes y el veto a la ley de tarifas no tardó en mostrar que el gobierno no estaba dispuesto a asumir riesgos. El 2018 termina con la menor producción legislativa desde el retorno de la democracia y un temario cuidadosamente controlado desde el Poder Ejecutivo.

 

Entre marzo y noviembre, el Congreso sancionó 36 leyes, de las cuales más de la mitad fueron impulsadas por el partido de gobierno (Poder Ejecutivo y legisladores oficialistas). Lejos de la invitación a trabajar en una agenda conjunta, es cada vez menor el número de leyes propuestas por la oposición, del 73% en 2016 a 22% en 2018.

A diferencia de años anteriores, en 2018 dominaron las iniciativas de carácter económico, entre ellas, las leyes de financiamiento productivo, defensa de la competencia, compre argentino y, por supuesto, el debatido presupuesto con el que el gobierno intentará alcanzar el déficit cero y responder a los compromisos asumidos con el FMI. Sin embargo, no serán éstas las leyes por las que recordaremos este año como un verdadero punto de inflexión.

Este año, dejó un bajo número de leyes, es cierto. Sin embargo, también será recordado como el año en el que el Congreso exhibió una forma de debate abierto y plural. Los proyectos por la despenalización del aborto congregaron a más de 750 expositores, que presentaron equitativamente a las dos posiciones en pugna. Juristas, científicos, líderes religiosos, artistas, intelectuales, representantes de organizaciones civiles, personas que fueron a brindar su testimonio personal, pasaron por los pasillos del Congreso.

Más allá del número de sesiones o de leyes, el 2018 será recordado como el año en el que el debate legislativo volvió a atravesar y movilizar a toda la sociedad argentina.