A partir del informe que realizamos el mes pasado sobre el mecanismo mediante el cual los diputados nacionales canjean pasajes por dinero en efectivo, la Cámara de Diputados de la Nación dictó medidas tendientes a regular el sistema. El informe denunciaba que los diputados podían obtener hasta $40.000 en efectivo todos los meses si decidían no utilizar los 20 pasajes aéreos y 20 terrestres que tenían asignados para viajar al interior del país.
 
Como advertimos allí, el problema radica en el uso de dinero público para fines distintos a los parlamentarios; sin rendición de cuentas, ni transparencia. En este contexto, la Presidencia de la cámara, con el acuerdo de diputados de distintos bloques políticos, firmó la resolución 487/2018 eliminando el canje de pasajes en dinero en efectivo a partir de abril. La resolución también establece un nuevo sistema de 4 opciones sobre las que los diputados pueden optar, combinando así tramos aéreos y terrestres, y creando un nuevo concepto de «movilidad» en sus sueldos.
 
Celebramos que se haya puesto en la agenda pública el tema, y que los distintos bloques hayan abordado el tema de forma colectiva y consensuada. Sin embargo, la norma publicada la semana pasada no transparenta ni regulariza el sistema. Vemos con preocupación que se continúe permitiendo la utilización de pasajes por parte de personas que no trabajan ni se relacionan con el Congreso de la Nación (los famosos pasajes «innominados»), así como también que la diversa gama de alternativas disponibles para los legisladores pueden resultar confusas y no transparentes. Sobre todo, cuando el artículo de la resolución 487/2018 que obliga a publicar toda la información, no detalla qué tipo de datos se deberán brindar: cantidad de pasajes utilizados por los diputados o por personas que no están afectadas a la cámara, fechas, destinos, montos, etc. Si la norma no es clara, por más buena voluntad que pueda existir hoy para reformar el sistema, no se garantiza su continuidad en el futuro.
 
El cambio en el sistema no asegura que los pasajes dejen de utilizarse para sostener actividades políticas y clientelares distintas a las parlamentarias. La incorporación del concepto de “movilidad” es confuso. Actualmente ya existen unos $20.000 por «gastos de representación». En definitiva, ¿cuál sería la diferencia? A fin de cuentas, todas las opciones contemplan un aumento justificado del sueldo al adherir una suma adicional de dinero o la utilización de pasajes por personas que elige discrecionalmente cada legislador.


Hoy nos enfrentamos al desafío de materializar un importante avance en pos de una mayor transparencia del Congreso: la eliminación del canje de pasajes por dinero en efectivo. Pero esta noticia nos deja algunas dudas sobre la efectividad de la medida, permitiendo la prevalencia de parte de las prácticas que denunciamos, y la falta de certeza sobre la publicación de información de forma sistemática y regular. Asegurar que esa rendición de cuentas será detallada, actualizada y accesible a todos, nos permitiría demostrar que las decisiones no se tomaron para acallar la discusión pública, sino para avanzar en los principios de transparencia, rendición de cuentas, justicia, claridad y cercanía que se merece nuestra sociedad.