Los venezolanos fueron convocados el domingo 30 de julio a escoger a los miembros de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que se encargará de modificar la Carta Magna. Han transcurrido 18 años de la ANC organizada por Chávez pocos meses después de asumir el poder, que permitió aprobar la llamada Constitución Bolivariana y que creó la base institucional existente en Venezuela.

Diferencias entre la nueva Constituyente impulsada por Nicolás Maduro y la convocada por Hugo Chávez en 1999

En 2008 Hugo Chávez afirmó: «Nuestra Constitución, una de las mejores del mundo, está blindada de cualquier capricho personal». Sin embargo ahora, su sucesor, Nicolás Maduro, a quien el difunto mandatario dejó encargado del poder y designó como sucesor, busca algo hasta hace poco impensado: reformarla. Pese a ello, entre ambas iniciativas parece haber más diferencias que semejanzas.

Un país distinto

El contexto político y económico de Venezuela es uno de los factores que marcan distancia entre las dos constituyentes.

Al convocarse la ANC de 1999, el chavismo era la primera fuerza política del país tras ganar la presidencia en diciembre de 1998.

La oposición estaba totalmente desorganizada, la situación económica del país era normal y el aparato productivo funcionaba.

La situación actual es la opuesta: el chavismo está dividido, mientras la oposición está unificada.

El país está en una situación de crisis humanitaria por falta de alimentos y de medicinas y se espera una contracción de la economía del 12%, indicadores propios de países que han atravesado una catástrofe o una guerra.

Un país dividido

  • Para el gobierno es necesaria para fomentar el diálogo y alcanzar un pacto social por la paz;
  • Para la oposición es una forma de autogolpe de Estado y la confirmación de la «deriva autoritaria» del presidente.

Del chavismo al madurismo

Los cambios en la base de apoyo del chavismo tienen impacto en la convocatoria. En primer lugar está la diferencia entre el liderazgo de Chávez y de Maduro y la clara supremacía del primero. Asimismo, cuando el actual mandatario asumió la conducción el movimiento chavista ya estaba en declive. Chávez siempre tuvo una mayoría a su favor y mantuvo un nivel de apoyo en torno al 56%, con algunos altibajos. El líder buscó afianzar su base popular, pero también institucional y constitucional. Para ello se dotó de su Constituyente y su Constitución con las que consolidó su piso político.

En 1999 era posible señalar tres tipos de chavistas:

  • Emocionales: eran la mayoría y sentían una profunda conexión con Chávez;
  • Ideológicos: era una minoría de personas de extrema izquierda;
  • Utilitarios: aquellos cuyo apoyo fluctuaba en base a la obtención de beneficios.

Actualmente el chavismo emocional ya se ha extinguido. Maduro ganó las elecciones de 2013 en un resultado muy ajustado con el país dividido en dos mitades. Ese 50% hoy se ha reducido a un 20%, una merma que se justifica justamente por la extinción del chavismo emocional. La base de apoyo de Maduro consiste ahora exclusivamente de los chavistas ideológicos y utilitarios restantes.

Miembros de la Asamblea

Constituyentes

Constituyentes

Los cambios en el apoyo popular de Maduro pueden considerarse como un elemento clave para entender las llamadas bases comiciales, las normas que rigen la elección de la ANC. La Constituyente de 2017 se funda en reglas propuestas por Maduro, que establecen dos mecanismos para la elección de los 545 miembros de la Asamblea.

Serán electos de forma territorial (uno por cada municipio y dos en los municipios que son capital de estado).

 

 

Serán escogidos en representación de ocho sectores seleccionados por el gobierno:

  • trabajadores,
  • campesinos y pescadores,
  • estudiantes,
  • personas con discapacidad,
  • pueblos indígenas,
  • pensionados,
  • empresarios, y
  • comunas y consejos comunales.

La ANC no se funda en el voto universal sino de estamentos específicos, concebidos especialmente para esta ocasión y que no encuentran justificación en la Constitución. En consecuencia, esta es una elección censitaria: los trabajadores votan por los trabajadores, los empresarios por empresarios.

En Venezuela el único censo de votantes existente conforme a la normativa es el padrón electoral universal, por lo que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha procedido a crear las listas de votantes habilitados en cada sector.

Representatividad distorsionada

En 1999 los candidatos a la Constituyente fueron escogidos mediante el voto universal, secreto y directo en circunscripciones uninominales que se correspondían con las que ya existían y que habían sido usadas meses antes en las elecciones parlamentarias.

La representación territorial actual es totalmente inadecuada dado que cada municipio elige el mismo número de representantes independientemente del número de electores que tenga. De esta forma se pierde el principio de igualdad del hombre. Esto genera enormes distorsiones: las demarcaciones con mayor población estarán subrepresentadas, y las escasamente pobladas tendrán una relevancia excesiva.

Bases comiciales a medida

Las bases comiciales han sido determinadas según la conformación actual del apoyo al oficialismo. El voto sectorial se enfoca en los sectores en los que el madurismo ha mostrado mayor arraigo, ya sea por razones ideológicas o utilitarias. El voto territorial, por su parte, privilegia a los municipios rurales, que es la mayor fuente apoyo al chavismo, a diferencia de las áreas urbanas donde ha decaído.

Objetivos

Los objetivos planteados son otra gran diferencia entre la Constituyente de 1999 y la de 2017. Hay quienes alegan que la Constituyente es importante para abrir el escenario de la discusión suprema, en la que se sienta el poder originario.

Chávez impulsó la ANC con la promesa de refundar el Estado y cambiar la Constitución. En aquel momento era sumamente importante establecer un pacto social que permitiera refundar el gobierno. La nueva Constitución permitió una transición de una democracia representativa a una democracia participativa.

En la constituyente actual no se busca un cambio de modelo democrático en sí mismo, un pacto social por la paz. Se aduce que las situaciones conflictivas están afectando la paz y que es indispensable que los actores políticos entablen diálogo para tratar de conseguir soluciones a los problemas. Los líderes políticos tanto del oficialismo como de la oposición han declinado la posibilidad de establecer un diálogo para resolver sus diferencias.

Por otra parte, la ANC permite sortear la dinámica interna de control de los partidos políticos de cada lado que, cuyos liderazgos están bastante desgastados. El recurso al poder originario podría dotar de mayor legitimidad a los representantes.

Participación opositora

En la elección de la Constituyente de 1999 el chavismo logró una mayoría abrumadora por dos motivos distintos: por un lado, era mayoritario; y por el otro, al estar unido logró que sus candidaturas se impusieran a los aspirantes opositores que estaban divididos.

Al tratarse de elecciones uninominales sin representación proporcional de las minorías, el candidato más votado -aunque no tuviera mayoría- era el que se quedaba con el puesto.

La consecuencia de ello, fue que el chavismo obteniendo poco más del 65% de los votos se quedó con 95% de los asientos de la ANC. Si bien había una preeminencia absoluta del chavismo, los candidatos de la oposición que pudieron participar del proceso y obtuvieron un poco más de 30% de los votos.

En la Constituyente de este año, sin embargo, la oposición ha decidido no participar argumentando que se trata de un fraude y que las bases comiciales están sesgadas para darle al chavismo una mayoría.

El referéndum

En 2017, a diferencia de 1999, no hubo un referendo consultivo para que los ciudadanos expresaran su apoyo a la celebración a la Constituyente. Por este motivo se sostiene que esta ANC ha sido convocada ilegalmente por el presidente de la República, quien no tiene facultades legales para hacerlo. La constitución expresa que sólo el poder originario, expresado en el cuerpo de electores del país, puede convocarla.

En 1999 el Gobierno inició el proceso con un referendo consultivo y posteriormente sometió la nueva Constitución a un referendo aprobatorio. Hoy es evidente que cualquier referendo podría tener consecuencias fatales para el gobierno de Maduro, lo cual explica y temor y la reticencia del mandatario de implementar tal mecanismo de consulta.

Todo indica que el objetivo final de esta Constituyente es arrasar con los poderes públicos no afectos al gobierno y consolidar el poder de Nicolás Maduro.