Diferencias y similitudes de la ceremonia de apertura de sesiones ordinarias en los Congresos de América Latina

 

El próximo 1º de marzo, como todos los años, se da inicio a otro período de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación Argentina. Según establece la Constitución Nacional en su artículo 63, la apertura de sesiones ordinarias debe realizarse todos los años el 1° de marzo en el marco de una Asamblea Legislativa y está a cargo del Presidente de la Nación. En la Asamblea Legislativa se reúnen todos los diputados y senadores de la Nación para escuchar el discurso de apertura del Presidente a través del cual y según lo establece el artículo 99 de la Constitución Nacional “da cuenta del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes”. Así fue que, el año pasado, Mauricio Macri dio su discurso de apertura de las sesiones ordinarias dando un panorama general del estado en que recibió el país tras la gestión kirchnerista, para luego explicar los ejes de su gestión, que ya había adelantado en su discurso al asumir la presidencia: pobreza cero, combatir el narcotráfico y unir a los argentinos. En lo que a anuncios se refiere, en esa ocasión Macri adelantó que su gobierno impulsaría las actualizaciones automáticas de las jubilaciones, las asignaciones familiares y de la asignación universal por hijo. También adelantó que presentaría un proyecto de ley para universalizar la educación desde los tres años de edad. En una suerte de paquete de proyectos de ley de corte social, Macri también afirmó que se devolvería el IVA para los productos de la Canasta Básica para proteger a los que menos tienen. Otro de los sectores sobre los que anunció trabajaría el gobierno fue la justicia.

Sin embargo, esto no sucede de igual manera en otros países de la región; en no todos los casos el Presidente participa de la ceremonia de apertura de sesiones ordinarias, ni está obligado constitucionalmente a hacerlo, aunque sí puede enviar un informe de gestión y, en algunas ocasiones, proponer proyectos que delinearán la agenda legislativa. Por ende, así como en Argentina, Perú, Paraguay y Colombia, el Presidente está obligado a asistir a la sesión inaugural del Congreso, hay casos como los de Brasil, Ecuador, México, Venezuela, Uruguay, Bolivia y Chile, en los que el Presidente no está obligado necesariamente a participar de la primera sesión legislativa del año.

En el caso de Brasil, el Presidente no tiene la obligación constitucional de presentarse a la ceremonia de inicio de sesiones ordinarias, en su lugar suele enviarse al ministro de la Casa Civil para que lo represente. Eso fue lo que hizo Michel Temer este año, envió a su ministro de la Casa Civil para que brinde un mensaje a la República, marque la agenda legislativa y arengue a los parlamentarios a que traten las reformas propuestas por el Ejecutivo para impulsar el repunte económico del país. En años anteriores tampoco ha sido frecuente la presencia del jefe de Estado; la ex Presidenta Dilma Rousseff presentó personalmente su mensaje a los congresistas solo en dos ocasiones; en 2011, durante el inicio de su primer mandato, y en 2016, en medio de la crisis de su gobierno. El resto de los años de sus mandatos, el mensaje de apertura fue entregado al Congreso por los ministros de la Casa Civil. Por su parte, el ex Presidente Lula da Silva compareció al Congreso en la ceremonia de apertura solo el primer año de su mandato y el ex Presidente Fernando Henrique Cardoso prefirió enviar los mensajes por medio de ministros de la Casa Civil.

En Ecuador, el período parlamentario está unido al período presidencial. Esto significa, que los legisladores comienzan su mandato el mismo año en que comienza el mandato del Presidente. Ahora bien, los legisladores toman su cargo el día 14 de mayo del año en que comienza su mandato, dando inicio de esta manera al período legislativo. Ahora bien, el Presidente asume su cargo diez días después frente a la ya asumida Asamblea Nacional. Así, cada cuatro años, cada 24 de mayo el Presidente electo asume el poder y brinda un mensaje hacia la Asamblea, detallando cuáles serán las principales políticas públicas que llevará adelante durante su mandato. A su vez, cada 24 de mayo el Presidente se presenta ante la Asamblea para brindar su Informe a la Nación, una rendición de cuentas sobre la marcha del Gobierno. La fecha no es casual: el 24 de mayo es elegido para que el Poder Ejecutivo se encuentre con el Poder Legislativo, en conmemoración a la Batalla de Pichincha.

Para el inicio del periodo legislativo en el Congreso de México, el Presidente no tiene la obligación de hacerse presente en la sesión de apertura. Quienes inauguran las sesiones son los presidentes de cada Cámara. Según el artículo 69 de la Constitución mexicana, el primer mandatario debe enviar a las Cámaras un informe anual de Gobierno, “en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país”, sin la necesidad de asistir a la primera sesión del año.

En Venezuela el Presidente tampoco tiene la obligación constitucional de participar del acto de apertura de la Asamblea Nacional. La manda constitucional venezolana, en su artículo 237, otorga al Presidente un plazo de diez días, contados desde que la Asamblea es instalada (el 5 de enero de cada año), para brindar su informe anual de gestión. Desde que la Asamblea tiene mayoría opositora, el presidente Maduro se presentó ante el Poder Legislativo, solamente el año pasado cuando brindó su balance de gestión del año 2015.

En el caso de Uruguay, no es necesariamente el Presidente quien debe representar al Poder Ejecutivo en la inauguración de cada período parlamentario. La Constitución uruguaya en su artículo 168, dispone que el Presidente o sus ministros sean quienes presenten el informe de gestión anual ante los legisladores nacionales durante la inauguración del período legislativo.  Así, si bien el Presidente tiene la facultad para inaugurar cada período ordinario de sesiones del Congreso, no es necesario que sea él (o ella) quien lo haga, ya su lugar puede ser ocupado por alguno de sus ministros.

En el caso chileno, su Congreso Nacional tiene la potestad de decidir cuando comienza su período legislativo. Además, el Presidente no tiene la obligación de asistir a la apertura de sesiones. Sin embargo, rinde cuentas al Legislativo cada 21 de Mayo, en conmemoración de la batalla naval de Iquique. La denominada Cuenta Pública está establecida en el artículo 24 de la Carta Magna, y cuenta con la presencia del Presidente de la República. Desde la Constitución de 1925, hasta 2005, la rendición de cuentas por parte del Presidente, y la inauguración de las sesiones ordinarias, coincidían.  Desde 2005, a partir de una enmienda constitucional, se le otorgó la libertad al Congreso de establecer libremente su calendario legislativo. Desde ese momento, la inauguración de las sesiones ordinarias, y el discurso del Presidente ante el Congreso, no necesariamente coinciden.

En Bolivia, las sesiones se inauguran el 6 de agosto de cada año. La Constitución boliviana obliga al Presidente a presentar un informe de gestión ante la Asamblea Plurinacional en la primera sesión de cada año. Este informe debe ser presentado por escrito, con lo cual, no necesariamente el Presidente debe hacerse presente ante el Poder Legislativo. Desde que asumió la presidencia en 2006, cada 22 de enero -fecha en que asumió el mandato por primera vez- Evo Morales se presenta ante la Asamblea a dar cuenta de su informe anual de gobierno.

En el caso de Colombia, Paraguay y Perú, el esquema coincide con el argentino: en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, es obligatoria la presencia del Presidente para emitir su informe ante el cuerpo legislativo.

En la apertura de sesiones ordinarias del Congreso colombiano, las cuales inician el 20 de julio de cada año, el Presidente de Colombia está obligado a asistir. Este deber está estipulado en el artículo 189 de la Constitución colombiana, en donde lo insta a rendir cuentas al Poder Legislativo, presentando un informe “sobre los actos de la Administración, sobre la ejecución de los planes y programas de desarrollo económico y social”. El año anterior, el presidente Juan Manuel Santos anunció al Congreso que iniciaba el final del conflicto entre el Estado colombiano y las FARC, el cual concluyó en un acuerdo de paz negociado en Cuba y aprobado por el Congreso.

El inicio del período del trabajo parlamentario del Congreso de Paraguay acontece cada 1 de julio. El Presidente de la República está obligado, por el artículo 238 de su Constitución, a asistir a esta ceremonia y otorgar su informe anual de gestión al Poder Legislativo. En 2016, el presidente Horacio Cartes hizo mención de la incorporación de empresas extranjeras al circuito comercial del país como del auspicio nacional a obras de infraestructura, principal falencia del país.

En el caso del Congreso de Perú, cada 28 de julio se celebra la primera sesión del año. En ella, la cabeza del Poder Ejecutivo tiene la obligación de asistir, en función a lo establecido por el artículo 118 de la Constitución peruana. En la ceremonia, el Presidente otorga el Mensaje a la Nación, marcando la agenda parlamentaria. El último mensaje del Ejecutivo fue otorgado por el presidente Kuczynski y allí explicó que bajaría un punto al Impuesto General de las Ventas (IGV) en julio del 2017 y que, para el 2021, estimaba que el 60% de los puestos de trabajo estarían formalizados.

A modo de conclusión

 

Queda a la vista que las instituciones influyen en la conducta de los actores y moldean las dinámicas políticas que se desarrollan entre ellos. Por más similares que sean, no hay ingeniería institucional igual a otra, y en esos detalles se evidencian fenómenos que caben resaltar. En lo que refiere a América Latina, donde el sistema presidencial es el adoptado en todos los países de la región, se pueden observar diferencias como las mencionadas anteriormente, ya sea desde la duración del período de sesiones ordinarias hasta quién preside la apertura de sesiones. Cabe preguntarse cómo sería el caso argentino si la constitución no obligara al presidente a presidirlas. ¿Habría ido Mauricio Macri a presidir la apertura del año pasado ante un Congreso sin mayoría? ¿Habría ido Cristina luego del revés electoral sufrido en 2009 o  en 2013?

Es evidente que entre las opciones de que el presidente esté obligado a presidir la apertura del período ordinario, que esté obligado a comparecer ante el Congreso, aunque puede no ser necesariamente en el inicio de sesiones, o que no tenga obligación alguna de ir al parlamento, hay un sinfín de posibles combinaciones institucionales. A pesar de que no es posible afirmar que ciertas instituciones son mejores que otras, sí es posible marcar las virtudes y defectos de los mismos. Es claro dentro de la obligatoriedad que tiene el presidente argentino de presidir la apertura de la actividad legislativa, puede destacarse que se fuerza la relación y el diálogo entre dos poderes separados por el sistema republicano. Además, en más de una ocasión enfrentó a funcionarios de distintos partidos para trabajar mancomunadamente por un fin común, en favor del pueblo que los eligió.